Porque sólo puedo pedir perdón un número limitado de veces. Parece que se ha convertido en mi rutina. Perdón por no estar presente, perdón por todo lo que no he hecho, perdón por no haber podido, perdón por haberos fallado, perdón, perdón, perdón. Esta maldita palabra ya no significa nada para mí. Perdón... ¿perdón por qué? ¿Por no poder conmigo misma ni con los demás? Sólo quiero que cese este mundanal ruido. ¡Callaos! Maldita sea, necesito silencio, necesito que dejeis de reprocharme cosas. A este juego todos podemos jugar. Sólo quiero evadirme, ¡fuera responsabilidades! No puedo con todo, no puedo ni con lo más mínimo, y aquí estais, pidiendome lo imposible. Hago lo que hago por algo, no os habeis detenido a reflexionar porqué. No puedo con caras amargas, no más reproches, no más, no más. SILENCIO. Dejad de sermonearme, ya lo he captado. No soy perfecta, ni pretendo serlo, no soy ni fuerte. Así que en vez de gritarme una vez más, tendedme una jodida mano, os estoy pidiendo ayuda, ¿es que no lo veis? Que me haceis falta, que os necesito, que me abraceis. Sólo quiero desaparecer un rato, desaparecer el verano. Tssss silencio.
viernes, 26 de junio de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 comentarios:
Publicar un comentario