Los días pasaron, con ellos las semanas, y así hasta los meses. Me sigue pareciendo increíble que esto esté sucediendo realmente. Te miro a los ojos, me sonríes, no me lo acabo de creer. ¿En serio que estás a mi lado? ¿De verdad que me estás mirando? Todo mi ser se estremece. Dentro de mi hay una fiesta, puedo oir los gritos de júbilo de mi interior. Sonrío al sentirme tan feliz, se me escapa la risa y te acaricio el rostro, tan hermoso que incluso me duele. Mis ojos están hechos para mirarte, mis manos para acariciarte, toda yo para quererte. Y miro tus preciosos ojos, que aunque tú digas que son verdes yo los sigo viendo azules, me pierdo en el azul. Y tu olor me fascina, me envuelve. Increíblemente increíble. Me quedo sin palabras y sigo sonriendo, el silencio habla por mi. Sabes que te quiero, te adoro.
martes, 19 de mayo de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

1 comentarios:
No tengo palabras, ni yo, ni la misma RAE. No, no existen para ti, ni para lo que me haces sentir.
Pasan los días y es increíble ver como augmenta esta felicidad que me has regalado, que me has entregado en mano. Esta felicidad que nos une, une tu mano con la mía, en un viaje que espero que sea sólo de ida, y que jamás nada ni nadie nos separe de él, que sea siempre hacia adelante, y sin obstáculos, avanzar, como hemos echo hasta ahora, como seguiremos haciendo... porque queda mucho por caminar, queda mucho por ver, mucho por sentir, y tengo mucho que entregarte, ésto sólo es el principio del paraíso, hay mucho más allá, y lo iremos descubriendo, pero juntas... juntas, siempre.
Adoro andar por cualquier calle cogida de tu mano, girarme y verte ahí, a mi lado, sonriéndome y haciendo que sonría a la vez.
Eres increíble, tú, este sueño y todo lo relacionado contigo, con nosotras, todo es increíble, todo es genial, hasta me atrevería a decir que es perfecto... sí, perfecto, hasta en su mayor imperfección... perfecto.
Por si se te olvida, quiero dejar constancia, aquí mismo, de que te necesito, en cada día de mi vida, de que respiro y vivo por ti, por seguir teniéndote a mi lado, por seguir viendo esa sonrisa que me ha entregado la vida y que, a la vez, me la va quitando, porque me matas, pero me das las fuerzas necesarias para volver a vivir, gritar, saltar, correr... sonreír.
Gracias... de verdad, nunca pensé que tanta suerte pudiera llegar a mi vida, y menos de esta forma, tan de repente, sin esperármelo, apareciste y en nada me hiciste sentir especial... especial, por el simple hecho de haberte conocido... gracias.
Te quiero, y siempre será así.
Publicar un comentario