Corta cortita, ya sé qué forma tomarás en mi piel. Serás pequeñita pero imborrable. No te creas, me ha costado decidirlo. Y todo esto a seis tristes meses de mi apocalípsis personal, tu apocaplípsis. Ese maldito 2 de noviembre, con el siguiente maldito 3, el 4 y el 5, y todos los días que les siguieron. Se me sigue haciendo raro saber que ya no estás. Es una tonteria, pero a veces sigo pensando: ah pues, la llamaré y le diré que tal. Luego me doy cuenta de que es imposible, y ya me quedo mal todo el día. Un sinsentido, eso es lo que es toda esta mierda. Hoy estoy hablando más claro de lo normal, no me voy por las ramas, me cansé de disfrazar los sentimientos. Sonrisas fingidas en un puto pueblo de mierda, por eso no voy, por eso cuanto más lejos de ahí mejor. Y me siento horrible por no acordarme de cuales eran tus flores favoritas, tú, que tanto las amabas. Espero que me perdones. Te quiero, Tina.



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